@aromerocastro

Hace tiempo que escucho decir a los expertos que todas las marcas deben tener presencia en redes sociales. Al mismo tiempo, y lo que conozco de la realidad –al menos la uruguaya- no todos los empresarios entienden la necesidad –ni los beneficios- de participar en estas redes.

En este punto, vale preguntarle a estos empresarios si hoy dudarían en tener un e-mail o un sitio web corporativo. Esta pregunta trae a colación lo que pasó cuando el surgimiento de Internet. Hace varios años atrás muchos dudaban de su eficiencia, incluso despotricaban contra la red.

Lo cierto es que hoy, aquellos visionarios que encontraron una oportunidad y la aprovecharon, han alcanzado muy buenos resultados. Por sobre todas las cosas, lograron un diferencial importante con sus competidores.

¿No les parece que se repite la historia con las redes sociales?

Solo hace falta que la empresa genere, encuentre y aproveche la oportunidad que el contexto actual nos plantea.

¿Cuál es este contexto?

El desarrollo de las redes sociales generó prosumidores por doquier. Los prosumidores son personas que generan opinión, que comparten experiencias respecto de los productos que han consumido, o desean consumir.

Se trata, entonces, de consumidores profesionales. Público que se informa, que toma decisiones en base a investigaciones, a información, a preguntar y compartir esa información. Personas que prestan menos atención a la pauta publicitaria y más a lo que sucede en la realidad.

Personas que, incluso, están más comprometidas con causas justas, con marcada “responsabilidad social”. Prefieren marcas honestas, responsables, coherentes, humanas.

¿Cómo afecta esto a las empresas?

Principalmente en la adaptación en su forma de comunicar… O, mejor dicho, en su forma de comunicarse. Es que hace tiempo dejó de ser una cuestión “vertical”. Hoy las empresas deben aprender escuchar. La interacción es “horizontal”.

Las empresas son uno más de la comunidad digital. Y deben generar el diálogo apropiado que les permita ganar la confianza del prosumidor. Deben estar atentos a sus exigencias y requerimientos.

Y para eso, confirmando la afirmación de los expertos, las empresas deben estar y participar en las redes sociales. De hecho, aunque no estén de forma “oficial”, están presentes en las opiniones de los prosumidores, del mercado en general.

¿Cuál es la receta para obtener beneficios?

No la hay. O no la sabemos…

Mucho podemos escribir y teorizar sobre este tema. Pero no nos vamos a poner de acuerdo, al menos por un tiempo. Por ahora seguimos generando doctrinas; todas ciertas, ninguna acertada… ¿o si?

Lo cierto es que diferentes estrategias –incluso antagónicas entre sí- han funcionado para distintas empresas. Esto nos demuestra que en marketing online no hay un ABC que cumplirlo asegure el éxito; y que todos –y nadie- tienen razón.

También nos demuestra que nos enfrentamos a un cambio de paradigma en el que no alcanza solo con estar presente, ni con regalar cosas a la gente y punto. Si pensamos eso, podemos caer en el peor de los pecados: subestimar a nuestro público, esos prosumidores que cada vez se relacionan más entre sí.

No se trata de un cambio de paradigma “porque sí nomás”. No es ni casual, ni causal… o ambas. Tampoco es un cambio exclusivamente relacionado con el marketing. Estamos frente a un cambio social y tenemos que comprenderlo. Tal vez provocado –o muy ligado- a la transición que como sociedad estamos sufriendo; saliendo de la sociedad de la información camino a la del conocimiento.

En este contexto, lo único seguro es que la estrategia depende (i) del prosumidor que consuma los productos; (ii) del rubro; y (iii) del mercado en el que desarrolle actividades la empresa. ¡Ojo! No se trata de una lista taxativa… pero sí creo que es lo básico, mínimo indispensable para analizar a la hora de elaborar la estrategia adecuada.

Sin embargo, aún tomando en cuenta muchas de las variables existentes, es probable que la estrategia pueda llegar a fracasar.

¿Qué hacer entonces?

Si analizamos distintos “casos de éxito”, podemos concluir que todos tienen un punto en común: son empresas que planifican una estrategia que busca la adaptación rápida a este nuevo modelo social.

En este punto, me gustó mucho la teoría de @nicolova, la que comparto plenamente. Los invito a leer su artículo http://nicolova.posterous.com/por-que-construir-una-marca-debil.

Básicamente plantea lo que hace tiempo vengo intuyendo (y leyendo por ahí). Las empresas deben humanizarse. Generar procesos más eficientes y transparentes. Sobre todo esto último.

La clave –creo yo- está en ser coherentes y que el discurso salga del discurso y se convierta en realidades. De hecho, si eso no sucede, el prosumidor nos lo va a exigir y nos va a castigar. A modo de ejemplo, una empresa que tenga un discurso “verde” no se la considera como responsable desde el punto de vista ambiental. O sí, pero no solamente con el discurso. Debe, además, demostrar por todos los medios que cumple con su palabra.

Como dijo @nicolova, el éxito lo lograrán las empresas “que en lugar de planificar y prever crisis, estén dispuestas a afrontarlas, a ofrecer respuestas.” Empresas que se sepan perfectibles y que escuchen a su prosumidor.

De acuerdo con lo anterior, y si aplicamos la teoría de Darwin en este tema, ¿podríamos decir que hoy en la selección natural sobreviven las empresas “débiles” presentes en las redes sociales?

De cualquier modo, “el progreso y el desarrollo son imposibles si uno sigue haciendo las cosas tal como siempre las ha hecho”1Habrá que adaptarse… y rápido.

1 Wayne W. Dyer – Escritor estadounidense.

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